El regadío en España sólo supone entorno al 13% de la Superficie
Agrícola Útil. Sin embargo, del regadío se obtiene el 50% de la producción final
agraria. El valor bruto de la producción por hectárea de regadío equivale, como
media, a algo más de seis veces el del secano, existiendo algunas zonas en las
que puede llegar a ser más de 20 veces. Estas cifras ponen de manifiesto la
importancia, en términos absolutos y relativos, de los cultivos en regadío en
España. Sin embargo, no se puede perder de vista la exigencia y sensibilidad del
sector agrícola, en cuanto a consumo de agua, para conseguir estos rendimientos y
elevada productividad.
Por otra parte, nos encontramos con una situación de especial
gravedad en cuanto la disponibilidad de recursos hídricos que se ha visto
acentuada por las escasas lluvias caídas en los últimos meses. El año hidrológico
2004-2005 ha sido el más seco desde que se tiene información sobre precipitaciones
sistematizada en España. Además, los cuatro primeros meses del año hidrológico
2005-2006 están manifestando un mantenimiento de las condiciones de sequía que
afectan prácticamente a más del 80% del territorio nacional, lo que ha llevado a
que la reserva hídrica a mediados de enero de 2006 se situara en 14.340 Hm3. Esta
situación supone una disminución de cerca de veinte puntos porcentuales en los
recursos disponibles sobre la media de los últimos diez años, lo que da una idea
de la gravedad de la situación y de su repercusión potencial sobre el sector
agrario.
Aunque las precipitaciones de primavera puedan significar una mejora
si se modifica la negativa tendencia manifestada a lo largo de los últimos meses,
es prácticamente imposible que sean tan abundantes como para recuperar el déficit
acumulado y evitar que durante el presente año hidrológico se produzcan graves
insuficiencias para atender a las próximas campañas de riego. Incluso si se
mantiene la tendencia a disminuir las aportaciones respecto al mínimo histórico
de la campaña 2004-2005, difícilmente se podrán evitar los problemas en algunos
abastecimientos a poblaciones.
La conjunción de estos dos factores (papel relevante del sector del regadío en la producción final agraria y la actual sequía) ha llevado a los ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación y de Medio Ambiente a aunar esfuerzos de cara a conseguir un importante ahorro de agua y un uso más eficiente del mismo (mediante la modernización de la instalaciones de riego de menor eficiencia hídrica) que garantice la producción agraria y minimice los efectos de la sequía.